QR

Descargar la app

Escaneá el QR con la cámara de tu celular y descargá Ualá.

Deudas: cómo proceder si estoy en mora y no puedo pagar

8 de enero de 2026

6 min de lectura

AR Blog DeudasComoProcederSiEstoyEnMora Enero26

Estar en mora con una tarjeta de crédito, préstamos u otras obligaciones puede generar más intereses acumulados. Cómo actuar ante una deuda sin agravar tu situación financiera.

Estoy en mora, ¿qué puedo hacer? Si alguna vez te hiciste esta pregunta, sabés lo que se siente atravesar un momento de dificultad económica. Las deudas por tarjetas de crédito, préstamos personales o pagos atrasados pueden acumularse, generando nuevos intereses y complicando aún más nuestra situación. 

Estas situaciones pueden ocasionarse por múltiples factores. Ya sea porque alguien no nos pagó nuestros ingresos a tiempo, porque nuestro negocio atravesó un mal momento, porque quedamos desempleados o por una urgencia personal o familiar, entre otros motivos. 

Antes de seguir, aclaremos que estar en mora significa no haber cumplido nuestra obligación de abonar una suma adeudada o una obligación contractual dentro del plazo de tiempo que se había estipulado

No obstante, y aunque nadie quiere llegar a esta instancia, tenemos que saber que existen formas de actuar para encontrar soluciones y recuperar el control de nuestras finanzas.

Cómo podemos evitar estar en mora

Seguramente, antes de estar en mora comenzaremos a notar que nuestra situación económica es delicada. Por ejemplo, que cada vez es más difícil cumplir con el pago de la cuota de la deuda o que no llegamos a pagar el total de la tarjeta de crédito. Si detectamos esta situación a tiempo, vamos a poder actuar y trabajar para evitar la morosidad

Lo primero que tenemos que hacer es acercarnos a dialogar con los acreedores (quienes nos prestaron plata) y tratar de acordar una nueva forma de pago, fijando un monto que realmente podamos afrontar y cumplir. Probablemente, deberá ser menor y, en contrapunto, debamos pagar una mayor cantidad de cuotas, lo que significa que la deuda va a durar más tiempo. 

Pero también debemos analizar nuestros ingresos y gastos, para poder remediar y mejorar el equilibrio en las cuentas. Ya sea reduciendo al extremo todo gasto no indispensable y tratando de generar algún ingreso adicional

Qué hacer y cómo proceder si ya estoy en mora

Ahora bien, si estamos en mora, el primer paso que debemos hacer es el mismo: acercarnos a quien le debemos para consensuar la forma en que podamos pagar. Será más fácil encontrar una solución si demostramos que estamos dispuestos a pagar, y que es nuestra situación la que no nos lo permite.

¡Nunca hay que desaparecer! Ese es el error más grave. Hará que nuestras deudas crezcan más rápidamente, generando nuevos intereses y punitorios. También puede pasar que terminemos con sanciones o, incluso, en un juicio. Además, nuestros acreedores perderán la confianza hacia nosotros si intuyen que los evadimos.

Recordemos que el acreedor siempre querrá cobrar y tampoco le sirve estar en juicio. Seguramente habrá alguna forma de llegar a un acuerdo que sea aceptable para ambas partes y que nos permita seguir cancelando nuestras obligaciones. Por eso es importante conversar para encontrar una solución. 

Ranking de calificación crediticia: cómo nos afecta figurar como morosos

Asimismo, si no pagamos nuestras deudas comenzarán a aplicarse intereses y luego intereses sobre los intereses y se formará en muy poco tiempo una deuda muchísimo mayor.

Además, en la medida que sigamos sin pagar, vamos a entrar en el ranking de calificación crediticia, que es una especie de boletín público donde nos ponen una nota de qué tan fiables y cumplidores somos de nuestras deudas. Esta calificación la elabora el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y es la siguiente:

  1. Normal: atraso en el pago que no supere los 31 días. 

  2. Riesgo bajo: atraso en el pago de más de 31 y hasta 90 días desde el vencimiento.

  3. Riesgo medio: atraso en el pago de más de 90 y hasta 180 días.

  4. Riesgo alto: atraso en el pago de más de 180 días hasta un año.

  5. Irrecuperable: atrasos superiores a un año

A medida que caemos del 1 al 5 en el ranking de calificación crediticia, nos veremos como “más peligrosos” ante los ojos del resto. Será más difícil obtener un crédito o un préstamo personal, una hipoteca, una tarjeta de crédito e incluso alquilar una vivienda. De hecho, todos los bancos, financieras o prestamistas consultan nuestro estado antes de decidir si nos prestan o no el monto que solicitamos. 

Además, una vez que perdamos nuestra buena reputación crediticia, será muy difícil sacarnos esa “mancha” de encima, ya que los sistemas informáticos que alertan sobre deudores morosos pueden mantenernos entre 2 y 5 años en la lista. 

Cómo mejorar nuestra situación morosa

Cada situación es particular, por lo que no hay respuestas mágicas. A continuación, detallaremos algunas posibles alternativas para salir de la situación de morosidad.

  • Conversar con los acreedores actuales: siempre, la primera actitud que tenemos que tener es ir a hablar y buscar una solución con los acreedores actuales. Un punto clave será analizar cuánto podemos pagar por mes de lo adeudado para hacer un compromiso de pago real y que podamos cumplir con seguridad para no volver a estar en mora.

  • Ahorrar y reducir gastos: aunque parezca imposible ahorrar o juntar plata para reducir las deudas, si revisamos muy bien las cuentas y gastos de cada mes, encontraremos gastos que no son indispensables para vivir. Este es el inicio de la solución, porque los podremos eliminar y destinar esa plata a reducir nuestras deudas. 

  • Analizar bien antes de pedir un préstamo nuevo para cancelar otro: muchas veces, pagar un préstamo con otro puede ser una buena opción, pero otras no. Por eso, antes de tomar la decisión, hay que analizar los pros y contras del nuevo préstamo. Si no, estaremos agravando el problema en lugar de solucionarlo. 

  • Detectar las deudas prioritarias: tenemos que pagar todas nuevas deudas, pero en caso de tener varias y no poder afrontar todas, hay que priorizar aquellas que consideramos más importantes o que más perjuicio provocaría en caso de no pagarlas. Por ejemplo, una hipoteca que, de no abonarse, podría provocar la pérdida de la vivienda. Otra forma de selección es priorizar aquellas que tengan mayor costo e interés, y dejar en segundo término las que menos intereses nos insumen.

Finalmente, si logramos normalizar nuestra situación de morosidad, deberemos mantener en adelante un equilibrio en el cual los gastos nunca superen a los ingresos, sin poner ningún tipo de excusas o justificativos.

¿Creés que esta nota podría ser de interés para alguien más? Compartila

También te puede interesar