El crédito es una herramienta muy poderosa, pero si no pagamos la tarjeta a término, podemos caer en una situación muy compleja y desfavorable.
Usar una tarjeta de crédito puede ser una gran ventaja para organizar nuestras finanzas o afrontar compras importantes, pero también puede convertirse en un problema si no gestionamos los pagos en tiempo y forma. Cuando dejamos de abonar el resumen a término, se generan deudas que, además de acumularse, comienzan a sumar intereses, lo que hace que el monto final a pagar sea cada vez mayor. Además, entramos en mora con nuestro deudor, lo que provocará más inconvenientes.
Por eso, es fundamental entender las consecuencias de atrasarse y conocer cómo evitar que la situación se complique.
Qué es un crédito
Un crédito o línea de crédito es la cantidad de plata que una persona o entidad financiera pone a nuestra disposición. A diferencia de los préstamos, no se nos entrega toda la plata de golpe, sino que la vamos usando según la necesitemos. Es decir, se nos entrega la plata según la vayamos pidiendo, sin sobrepasar la cantidad límite.
En esta relación de dos hay un acreedor (la entidad financiera que nos presta) y un tomador de crédito (o sea, nosotros que pedimos). En este trato hay un acuerdo de cantidad de plata prestada, período de tiempo e intereses.
La tarjeta de crédito, como su nombre lo indica, sirve para tomar un crédito. Es decir, cuando usamos las tarjetas de crédito no estamos utilizando nuestros propios fondos sino los que nos presta la entidad financiera. Este tipo de tarjeta nos permite hacer una compra hoy y pagarla más adelante, cuando llega el resumen de cuenta.
Ahora supongamos que usamos la tarjeta de crédito para sorprender a algún familiar con una campera nueva para el invierno. Olvidamos establecer un plan de cuotas y al mes siguiente nos llega un monto tan abultado que simplemente no lo podemos pagar. Acá es donde nos empezamos a transformar en un buen negocio para el banco, pero pésimo para nosotros mismos.
Diferencia entre los distintos pagos de tarjeta de crédito
Ante un pago de tarjeta de crédito tenemos varios escenarios posibles.
El primero es el pago total, que consiste en pagar todo aquello que hayamos gastado. Esta opción es recomendada porque no pagamos intereses.
También podemos pagar el mínimo, donde no pagamos todo lo que gastamos, sino una cantidad obligatoria requerida por la emisora de la tarjeta y fijada en función de todo lo que hayamos consumido. Si pagamos el mínimo, no se nos inhabilita la tarjeta.
El valor del mínimo es fijado por la entidad financiera y generalmente es el 5% de los saldos y consumos. Si bien es una opción tentadora, tenemos que saber que desde el primer minuto estaremos pagando intereses. Lo que no alcanzamos a pagar se financia y nos cobran una tasa de interés, conocida como “tasa de interés por financiación”.
En tercer lugar, podemos pagar un valor intermedio entre pago mínimo y pago total. Si no nos alcanza la plata para pagar el total, pero queremos pagar más que el mínimo, se puede pagar hasta donde nos alcance. Pagando esto, nos quedará un saldo pendiente que aún adeudamos y al que se le calcularán los ya mencionados intereses por financiación.
Tarjeta de crédito: qué representa no pagar o pagar menos del mínimo
No pagar la tarjeta de crédito o pagar menos del mínimo es la peor de las situaciones. Primero, porque se inhabilita la tarjeta y no podemos usarla. Segundo, porque si no seguimos de cerca esta situación, la acumulación de intereses podría superar incluso al valor inicial de nuestras compras. Por último, porque si nos seguimos demorando en nuestros pagos, podemos entrar en la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y dejar un precedente de que no cumplimos con nuestras deudas.
Veamos un ejemplo en donde no pagamos la tarjeta de crédito. Supongamos que el resumen de la tarjeta de crédito del mes nos trae la siguiente información:
Pago total: $1.000. Ese valor es todo lo que deberíamos pagar ese mes.
Pago mínimo: $400. Ese es el valor mínimo que deberíamos pagar para que no se nos deshabilite la tarjeta.
Tasa de interés de financiación: 43%. Es el interés que nos cobra la entidad financiera si ese mes no pagamos ese valor y tiene que “financiarnos”.
Tasa de interés punitorios: 20%. Es el interés extra que nos cobra la entidad financiera si durante ese mes no pagamos la tarjeta o pagamos menos del mínimo.
En el caso de que no paguemos la tarjeta de crédito, se van a calcular “intereses por financiación” a $1.000 (que corresponde al valor que la entidad nos está financiando) y otros “intereses punitorios” a los $400 del pago mínimo.
De esta manera, para calcular cuánta plata pagamos en concepto de interés por cada día que pasa, deberemos hacer el siguiente cálculo:
Intereses por financiación: ($1.000×43%)/365 días.
Intereses punitorios: ($400×20%)/365 días.
La sumatoria de ambos intereses es lo que pagaremos.
Mi historial crediticio y el “miedo al crédito”
Por supuesto, no pagar el mínimo de la tarjeta de crédito, más allá del impacto económico inmediato, generará otros daños colaterales. Estos antecedentes de incumplimiento con nuestras deudas y obligaciones quedarán registrados e impactarán en nuestro historial crediticio. Si el boletín de calificaciones que evalúa nuestra conducta como deudor viene mal, más adelante podríamos tener problemas para acceder, por ejemplo, a un crédito hipotecario para adquirir nuestra casa propia.
En cualquier caso, el crédito, usado responsablemente, nos permitirá mejorar nuestra situación financiera. No obstante, hay que ser conscientes de que el crédito no es gratuito.
Por último, recordemos que, generalmente, pagamos intereses y la manutención de una tarjeta también tiene costos, así como la reposición de la misma en caso de pérdida, robo o daño.
