Pedir tu primer préstamo puede parecer difícil si no tenés historial. Acá te explicamos qué evalúan las entidades y cómo prepararte.
El primer préstamo personal es el más difícil de conseguir, pero no es imposible. Lo que importa es entender qué evalúa una entidad financiera cuando no tenés antecedentes crediticios y cómo podés demostrar capacidad de pago de otras formas.
Acá vas a ver qué es el historial crediticio y por qué importa, qué alternativas existen cuando no tenés antecedentes y cómo prepararte para aumentar tus chances de aprobación.
Por qué el historial crediticio es tan importante para pedir un préstamo
El historial crediticio es el registro de cómo pagaste tus deudas anteriores. Las entidades financieras lo usan para estimar el riesgo de prestarte dinero: si siempre pagaste en tiempo y forma, el riesgo es menor; si no tenés registros, la incertidumbre es mayor.
En Argentina, ese historial queda registrado en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que mantiene la Central de Deudores. Ahí figura si tenés deudas activas, si tuviste atrasos o si nunca pediste crédito. Cualquier entidad regulada puede consultar ese dato antes de aprobar un préstamo.
No tener historial no es lo mismo que tener mal historial. Ser nuevo en el sistema crediticio es una situación neutral, no negativa. Lo que cambia es que la entidad tiene menos información para tomar su decisión.
Qué miran las entidades cuando no tenés antecedentes crediticios
Si no hay historial previo, las entidades buscan otras señales de que podés devolver el dinero. Los factores que más pesan son: ingresos demostrables, estabilidad laboral y relación entre lo que ganás y lo que pedís prestado.
Otros elementos que pueden ayudar son: tener cuenta sueldo activa, recibir haberes de forma regular, o acreditar ingresos como monotributista con facturación consistente. ARCA establece que los ingresos declarados quedan registrados y pueden usarse como respaldo en evaluaciones crediticias.
Ingresos informales: ¿qué opciones tenés?
Si trabajás de forma independiente sin facturación formal, las opciones son más acotadas, pero existen. Algunas entidades financieras aceptan extractos bancarios de los últimos tres meses como evidencia de ingresos recurrentes.
En estos casos, conviene empezar con montos más bajos para construir historial propio. Arrancar con un préstamo pequeño y pagarlo bien es la forma más rápida de mejorar tu perfil para próximas solicitudes.
Cómo prepararte antes de pedir tu primer préstamo
La preparación previa puede marcar la diferencia entre una aprobación y un rechazo.
Revisar tu situación en la Central de Deudores del BCRA. Podés hacerlo gratis desde el sitio oficial del Banco Central. Aunque no tengas historial, conviene confirmar que no figure ningún dato erróneo a tu nombre.
Calcular cuánto podés destinar al pago de cada cuota sin comprometer tus gastos fijos. La regla general es que la cuota no debería superar el 30% de tus ingresos netos mensuales. Si pedís más de lo que podés devolver, el riesgo de atraso crece y eso afecta tu historial desde el primer mes.
Comparar condiciones entre distintas entidades antes de firmar. La Tasa Nominal Anual (TNA) y el Costo Financiero Total (CFT) son los indicadores clave para comparar préstamos de forma justa. El CFT incluye seguros y comisiones que la TNA no refleja, ya que es el número real del costo del crédito.
Errores frecuentes al pedir el primer préstamo
El error más común es no leer el contrato antes de firmar. Muchas personas se enfocan en el monto de la cuota sin revisar qué pasa si se atrasan un mes, cuánto aumenta la deuda con recargos por mora o si hay gastos de cancelación anticipada.
Otro error habitual es pedir en varias entidades al mismo tiempo. Cada consulta al sistema crediticio queda registrada, y muchas consultas simultáneas pueden interpretarse como señal de urgencia financiera.
También conviene evitar aceptar el primer préstamo aprobado sin comparar. La aprobación es el punto de partida de la negociación. Antes de confirmar, conviene verificar la tasa vigente, el plazo y el CFT. Y si todavía no tenés clara la diferencia entre un préstamo y un crédito, es importante conocerla antes de decidir.
Cómo funciona el préstamo personal de Ualá
A través de Ualá, podés solicitar préstamos personales de manera digital desde la app, sin tener que ir a una sucursal. La evaluación es automática y considera el perfil de cada usuario.
Si usás tu cuenta de forma activa, eso puede sumar a tu evaluación, ya que el movimiento real de tu cuenta es información que el banco puede leer para entender tu situación financiera. El monto disponible, el plazo y la tasa dependen de tu perfil, así que es conveniente verificar las condiciones vigentes en la app.
Si todavía no tenés cuenta, podés abrirla en minutos.
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