¿Alguna vez leíste una nota con un gráfico y no sabías qué era? Probablemente ese gráfico era una curva de rendimientos. Acá te contamos cómo interpretarla.
La curva de rendimientos es un gráfico que compara el rendimiento de un tipo de instrumento de deuda según el plazo hasta su vencimiento. Cuando aparece en una noticia económica, suele ser porque cambió de forma, y eso dice algo sobre lo que el mercado espera para los próximos meses.
En esta nota, te contamos qué es, cómo se interpreta y por qué le presta atención tanta gente que sigue de cerca la economía.
Qué es la curva de rendimientos
La curva de rendimientos es un gráfico que muestra la relación entre el rendimiento de un mismo tipo de instrumento de deuda (por ejemplo, bonos o letras del Tesoro) y el plazo hasta su vencimiento. En el eje horizontal se ubican los distintos plazos (a 3 meses, 1 año, 5 años, 10 años) y en el vertical, el rendimiento asociado a cada uno.
La lógica detrás de esta curva es que, en general, cuanto más largo es el plazo de un instrumento, mayor es la incertidumbre sobre lo que puede pasar en el medio. Por eso, se suele exigir un rendimiento más alto para compensar ese riesgo adicional: nadie sabe con certeza qué va a pasar con la inflación, las tasas o el contexto político en unos años.
Cómo se interpreta una curva normal, invertida o plana
La forma que toma la curva de rendimientos se lee como una especie de termómetro de las expectativas económicas. Existen tres formas típicas:
Curva normal (ascendente): es la más habitual, donde los plazos más largos tienen rendimientos más altos que los cortos. Refleja una expectativa de crecimiento relativamente estable en el tiempo, sin señales fuertes de alarma en el horizonte cercano.
Curva invertida: ocurre cuando los instrumentos de corto plazo rinden más que los de largo plazo. Suele interpretarse como una señal de que el mercado espera un enfriamiento de la economía, o incluso una recesión, y por eso pide más rendimiento para quedarse invertido en el corto plazo.
Curva plana: está en un punto intermedio, donde los rendimientos de distintos plazos son similares entre sí. Suele darse en momentos de transición, cuando el mercado todavía no definió si el escenario va a mejorar o empeorar.
Ninguna de estas formas garantiza que algo vaya a pasar. Son una fotografía de lo que el mercado espera en ese momento, y esa expectativa puede cambiar de una semana a otra según los datos económicos que vayan apareciendo.
Qué relación tiene con las tasas y la inflación
La curva de rendimientos está directamente vinculada con las tasas de interés de la economía y con las expectativas de inflación. Si se espera que la inflación suba en el futuro, los inversores suelen pedir un rendimiento mayor en los plazos más largos para compensar la pérdida de poder adquisitivo del dinero durante ese período.
También influyen las decisiones de política monetaria: cuando el Banco Central sube o baja las tasas de referencia, eso repercute primero en los plazos más cortos de la curva, y de ahí se traslada, con distinta intensidad, al resto de los tramos.
Por qué le sirve a un inversor entender este indicador
Para quien invierte, la curva de rendimientos es una herramienta de referencia a la hora de comparar instrumentos de renta fija a distintos plazos. Te ayuda a visualizar si conviene priorizar plazos cortos o largos según el contexto y las expectativas del momento.
También es un indicador que suelen mirar quienes analizan el panorama económico en general, ya que sus cambios de forma anticipan, muchas veces, giros en la actividad o en las condiciones financieras de un país.
Sin embargo, es importante diferenciar esto de instrumentos como el plazo fijo, donde el rendimiento queda fijado al momento de constituirlo y no varía después, más allá de lo que haga la curva en el mercado. En cambio, instrumentos como los bonos cotizan todos los días, y su precio (y por lo tanto su rendimiento) puede moverse.
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