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Qué es SAS (Sociedad por Acciones Simplificada) y cuándo considerarla

30 de septiembre de 2026

4 min de lectura

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La SAS se creó para que constituir una sociedad sea más rápido y más económico que con las formas tradicionales. Esta nota cuenta cómo funciona, qué ventajas tiene y cómo se crea.

La Sociedad por Acciones Simplificada, o SAS, es un tipo societario con responsabilidad limitada al capital aportado, que se constituye de forma digital. Es una de las posibilidades cuando alguien que factura como monotributista quiere separar sus bienes personales de los de su negocio, o sumar un socio.

En esta nota vas a ver qué es una SAS, en qué se diferencia de la SRL y otras estructuras, qué ventajas tiene, cómo se crea (con el capital que hace falta) y cuándo suele evaluarse.

Qué es una SAS y por qué se creó

La Ley 27.349 de Apoyo al Capital Emprendedor creó la SAS en 2017 con el objetivo de simplificar la formalización de nuevos negocios en el país. Antes de esa ley, constituir una sociedad implicaba trámites más largos y con más costo fijo inicial.

Es una sociedad cuyo capital se divide en acciones y esa estructura es la que le da flexibilidad para sumar o cambiar socios. Con ese punto de partida, la comparación con las otras figuras muestra dónde están las diferencias.

SAS vs SRL y otras estructuras

Cada estructura se diferencia de la SAS en un aspecto distinto:

  • Frente a la SRL, la SAS suele ser más rápida y económica de constituir, aunque ambas comparten la responsabilidad limitada.

  • Frente a la SA, exige menos formalidades en su funcionamiento diario, como menos requisitos de libros y actas.

  • Frente al monotributo, que es un régimen tributario y no una estructura societaria, la diferencia está en poder sumar socios con participación formal y en la separación patrimonial.

Esa separación entre el patrimonio personal y el del negocio, que en el monotributo no existe, es la primera de las ventajas de una SAS.

Ventajas de una SAS que podés considerar

Las ventajas de una SAS se reparten entre la forma en que responden los socios y la flexibilidad para armar y modificar la sociedad.

Responsabilidad limitada al capital aportado

La responsabilidad de cada socio se limita al capital que aportó a la sociedad y en general no alcanza a su patrimonio personal. Si facturás como persona humana, tu patrimonio personal y el de tu actividad son lo mismo: una deuda del negocio puede alcanzar tus bienes.

Con una SAS, una deuda del negocio no compromete automáticamente los bienes personales de los socios, salvo excepciones que prevé la ley, como los aportes que no se integraron.

Estructura flexible: uno o varios socios

Una SAS puede constituirse con un solo socio o con varios. Como el capital está dividido en acciones, sumar un nuevo socio o un inversor no requiere rehacer todo el esquema legal.

Cómo crear una SAS en Argentina

Crear una SAS es un trámite digital: se realiza online a través de Trámites a Distancia (TAD) y, en general, no requiere escritura pública. En la Ciudad de Buenos Aires lo recibe la Inspección General de Justicia (IGJ), y cada provincia tiene su propio registro público.

El instrumento constitutivo incluye datos como los socios, la denominación, el objeto social, el capital y la administración. El capital mínimo equivale a dos veces el salario mínimo, vital y móvil vigente al momento de la constitución. Al inicio se integra al menos el 25%, y el resto puede completarse dentro de los dos años siguientes.

El plazo depende de que los datos y los documentos estén completos desde el inicio, y con el trámite digital puede completarse en pocos días. Una vez inscripta, la SAS obtiene su CUIT ante ARCA y tramita las habilitaciones que correspondan a su actividad, pasos que llevan su tiempo si hay una fecha de arranque prevista.

Qué obligaciones trae una SAS una vez constituida

Una vez formada, la SAS lleva registros contables, presenta balances y cumple las obligaciones fiscales que le correspondan según su actividad. Como sociedad, no puede adherir al monotributo: tributa IVA y Ganancias por el régimen general, como se explica en la nota sobre responsable inscripto.

Esa carga administrativa es mayor que la de un monotributista, y suma costos fijos de gestión (contabilidad, balances y declaraciones) que el monotributo no incluye. Llevar esos números al día también es la base para armar un presupuesto financiero del negocio con información real.

Cuándo considerar una SAS

Un caso concreto: dos socios que arrancaron facturando cada uno por separado deciden formalizar el negocio en conjunto, repartir participaciones y separar el patrimonio de la empresa del personal. En ese punto, la SAS aparece como una de las estructuras posibles, junto con la SRL.

Otra situación es la de un negocio que busca sumar inversores, algo para lo que la estructura de acciones puede resultar práctica. Consultar con un contador y con un abogado puede aclarar cómo aplica cada estructura según el caso.

Qué sigue después de formalizar el negocio

La estructura legal es la base sobre la que se organiza el resto de la gestión: cómo se factura, cómo se pagan los impuestos y cómo se ordena el flujo de caja son decisiones que van más allá de la constitución. Con las diferencias con el monotributo, la SRL y la SA a la vista, cada estructura se puede mirar según el tamaño del negocio, la cantidad de socios y los planes de crecimiento.

En Ualá, por ejemplo, los cobros de un negocio pueden recibirse con QR, link de pago o terminal a través de Ualá Bis. Si querés ver cómo funciona, podés conocer Ualá Bis.

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