Las categorías del monotributo van de la A a la K y determinan cuánto pagás por mes en impuesto, obra social y aportes jubilatorios. ARCA las asigna según cuatro parámetros (no solo los ingresos) y las actualiza periódicamente. Saber en cuál corresponde estar y cuándo revisarlo evita pagar de más o quedar expuesto a una recategorización de oficio.
Si sos monotributista, la categoría en la que estás define cuánto pagás por mes. Un error de categorización se traduce directamente en más o menos plata. Las categorías de monotributo son once (de la A a la K) y ARCA las asigna según cuatro parámetros: ingresos brutos anuales, superficie del local, energía eléctrica consumida y precio máximo unitario de lo que vendés.
En esta nota vas a ver cómo está estructurada la tabla de categorías, cuál es la diferencia clave entre servicios y ventas (que cambia los topes), cómo calcular cuál te corresponde según tus parámetros y cuándo corresponde revisarla.
Las 11 categorías del monotributo: de la A a la K
La estructura tiene once categorías identificadas por letra (A a K), donde A es la de menor facturación y K es la máxima antes de pasar a la condición de Responsable Inscripto.
Categoría A: el menor tope de ingresos brutos. Aplica a servicios y ventas, pensada para quienes recién empiezan con una actividad mínima.
Categorías B, C y D: ingresos bajos a medios, tanto en servicios como en ventas. Corresponden a una actividad que está en crecimiento.
Categorías E, F y G: ingresos medios, también en servicios y ventas. Suelen corresponder a una actividad ya consolidada.
Categorías H, I y J: ingresos medios-altos, en servicios y ventas. Aplican cuando hay un mayor volumen de operaciones o un precio unitario más alto.
Categoría K: el tope máximo dentro del monotributo, principalmente para ventas. Es el límite antes de pasar a la condición de Responsable Inscripto.
Los montos de ingresos brutos que definen cada categoría se actualizan periódicamente por resolución de ARCA (habitualmente en línea con la inflación). Por eso, te recomendamos verificar los valores concretos en el cuadro oficial publicado en ARCA.gob.ar.
Servicios o ventas: una distinción que cambia los topes
Hay un punto que suele generar confusión: un diseñador freelance y un comercio de ropa pueden tener ingresos similares y estar en categorías distintas. El monotributo tiene dos escalas de topes: una para prestadores de servicios y otra para quienes venden bienes. Los topes para servicios son más bajos en casi todas las categorías.
Si realizás tanto servicios como ventas, la actividad principal (la que genera más ingresos) determina la escala que corresponde aplicar.
El precio unitario también importa: si vendés productos físicos, el precio de cada unidad tiene un tope máximo establecido por ARCA. Superar ese tope obliga a subir de categoría aunque tus ingresos anuales estén por debajo del límite. Verificar el precio máximo unitario en la tabla de ARCA es tan importante como verificar los ingresos.
Cómo saber qué categoría de monotributo te corresponde
La categoría se calcula sobre los ingresos brutos del año calendario anterior, del 1° de enero al 31 de diciembre. Si estás arrancando, ARCA permite proyectar los ingresos anuales para determinar la categoría inicial. Los ingresos brutos son lo que facturás, no lo que ganás: si vendés algo por $100 y te costó $80, los ingresos brutos son $100. El monotributo no descuenta costos ni gastos.
Los pasos para calcular tu categoría son:
Sumá todos los ingresos brutos que facturaste en los últimos 12 meses.
Si tenés local o taller, medí la superficie utilizada para la actividad.
Verificá tu consumo de energía eléctrica en ese período.
Si vendés productos, identificá el precio máximo unitario de lo que comercializás.
Comparar todos esos parámetros con la tabla vigente de ARCA: la categoría correcta es aquella donde todos se cumplen simultáneamente.
Un error frecuente: fijarse solo en los ingresos y olvidarse del precio unitario máximo. Una categoría puede subir por el precio unitario aunque los ingresos no superen el tope. Entender cómo calcular los costos y el precio de tus productos también te ayuda a proyectar si es probable que cambies de categoría en el próximo período.
Si estás arrancando y no tenés 12 meses de historial, proyectá la facturación mensual esperada y multiplicala por 12. Si en los primeros meses superás esa proyección, podés recategorizarte antes de que venza el próximo plazo semestral.
Cuándo revisar tu categoría de monotributo
La categoría no es fija para siempre. ARCA habilita dos períodos de revisión obligatoria al año (enero y julio) para ajustar la categoría según lo que facturaste en el semestre anterior. Si en algún momento del año superás el tope anual de tu categoría, la recategorización es obligatoria antes del plazo ordinario: no hay que esperar a la ventana de julio o enero.
El proceso completo (cómo calcular si debés cambiar, los pasos en ARCA y qué pasa si omitís el trámite) está en la nota sobre recategorización del monotributo.
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Saber en qué categoría estás (y mantenerla actualizada) empieza por tener claro cuánto cobrás cada mes. Sin ese dato, el cálculo semestral se hace de memoria y los errores son difíciles de detectar.
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