La digitalización del dinero facilita compras, pagos e inversiones, además de promover la inclusión financiera y reducir la informalidad en la economía.
En un contexto donde el e-commerce, las fintechs y los pagos digitales ganan cada vez más espacio, digitalizar dinero se ha convertido en una de las mejores formas de administrar las finanzas personales.
Transformar el efectivo en dinero electrónico no solo permite pagar servicios o realizar compras online y presenciales, sino también invertir, ahorrar y acceder a beneficios que el dinero físico no ofrece. Asimismo, este proceso impulsa la formalización económica y brinda mayor seguridad a quienes lo utilizan.
Diferencias entre el dinero físico y el digital
El dinero físico, también llamado efectivo, es aquel que llevamos encima, en la billetera o el bolsillo del pantalón y que utilizamos para realizar pagos y depósitos. Si no es depositado e invertido, este dinero tiende a perder valor progresivamente, sobre todo, en contextos económicos de inflación elevada.
Por su parte, el dinero digital es aquel que, al igual que el físico, llevamos encima, pero en nuestro celular.
Hoy en día existen muchas opciones que te permiten administrar y gestionar ese dinero digital de manera inmediata, permitiéndote: recibir dinero al instante, pagar, o invertir en las múltiples opciones que brinda el mercado. De esta manera, vivís más seguro, siempre llevas dinero con vos e impedís que pierda valor con el tiempo.
El objetivo de la digitalización: menos informalidad en la economía
La digitalización vuelve tu vida más fácil, pero su principal objetivo recae en aportar mayor formalidad al sistema financiero. De acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca del 70% de la economía de Latinoamérica se encuentra dentro de la informalidad.
Por eso, como sociedad, debemos modificar esta ecuación para que más personas queden incluidas al sistema financiero formal, lo cual genera más y mayores beneficios individuales, pero también, colectivos.
La formalización de la economía trae como consecuencia directa mayores niveles de competencia y, por ende, de crecimiento económico. Es decir, la digitalización de efectivo es la puerta de entrada para garantizar una mejor y mayor inclusión financiera, contribuyendo así al proceso de formalización de la economía.
Beneficios de la digitalización
Entre sus beneficios, la digitalización de efectivo permite que más personas empiecen a utilizar activamente las posibilidades que brindan sus cuentas, ingresando de forma definitiva al sistema financiero.
Entre sus mayores utilidades, el uso de dinero digital permite:
Pagos y transferencias.
Ahorro e Inversiones.
Seguros y asistencias personales.
Recargas y pago de servicios.
Préstamos y créditos.

